jueves 30 de abril de 2009

Estados de Conciencia

Estados de Conciencia

Por Gian Lorenzo Blanco Balbontín 2009

Si usted, estimado lector, espera encontrarse con la descripción de un Trip o viaje con droga, llegó al lugar equivocado. De hecho, en mi vida sólo he consumido droga una vez, y como me han contado que ocurre, no sucedió ningún efecto psicotrópico.

Si bien, lo encuentro un tema interesante, y creo que puede estudiarse (tal como lo hizo Timothy Leary con el LSD), no es mi área, y realmente me da miedo probarlo, dado que su ilegalidad me hace temer por la ley, su potencial de adicción me asusta (por tener yo una personalidad muy adictiva), y sus efectos psicotrópicos también me asustan, dado que como he tenido crisis de pánico en mi vida, no sería para nada agradable auto-inducirmelos por droga.

Pero bien, este no es el tema que voy a tratar en este escrito. Sino más bien estados de conciencia que sí he probado, que son bastante más accesibles y cercanos a nuestra realidad, por lo que podría quitarse el “Alterados”, pero ya veremos.

Un aviso, dentro del escrito, voy a mencionar nombres de psicólogos y corrientes espírituales, el fin de esto, es que si a alguien le resuena el tema, pueda obtener más información indagando sobre ellos. Mi intención al escribir, es hablar en palabras simples que todos podamos entender, todo lo contrario a hablar de autores y nombres técnicos sólo para entendidos.

¿Por donde partir?, es una excelente pregunta. Primero que todo, vayamos a lo que entendemos por “Conciencia”, al menos, yo lo entiendo como “atención”. En el sentido que yo estoy más consciente en la medida que estoy más atento. Para dar un ejemplo claro que todos entendamos, cuando uno está bajo la influencia del alcohol, o está demasiado cansado, es muy dificil mantener la atención en algo, uno está más inconsciente que de costumbre. Y es esto en lo que quiero centrarme en gran medida, pues creo que mucho de lo que nuestra existencia ES, está centrada en este concepto.

Ya que hablé de conciencia, la primera corriente que voy a tomar es de la psicología, tomo los nombres de Sigmund Freud y de Carl Gustav Jung. ¿Por qué?, por ser dos teóricos importantes del primer nivel que voy a tomar “El Sueño”. Todos sabemos lo que es dormir, todos sabemos que hay una necesidad extraña por la cual, después de un número de horas, necesitamos ponernos en posición horizontal, y perdemos la conciencia. Es un estado extraño, pues generalmente pasan varias horas, y nosotros no tuvimos conciencia de esas horas. A veces cuando uno se acuesta muy cansado, siente al despertar “oh, deben haber pasado 10 minutos”, y en realidad pasaron 4 horas.

Eso ya es extraño, pero más extraño aún es que ocurre un fenomeno llamado “sueño”, en que vivimos historias. Porque algunos dicen “vemos imágenes”, pero la realidad es que en el sueño vivimos aventuras, vivimos afectos, que a veces nos parecen incluso más reales de lo que nos parece nuestra propia vida. Un escrito chino de unos cuantos miles de años ya decía “Chuang Tzu soñó que era una mariposa, y al despertar, no sabía si era Chuang Tzu que soñaba ser una mariposa, o una mariposa que soñaba ser Chuang Tzu”. Por lo que ya nos encontramos con que hay un estado de conciencia extraño en nuestra vida, que nos dice que no siempre tenemos una noción de “realidad” pareja, y a veces nuestra “realidad” varía.

Los autores que mencioné actualmente, hacen teorías acerca de que existe un inconsciente, en donde existen contenidos que están más allá de nuestra conciencia, deseos que nuestra moral no acepta y reprimimos, o de que hay algo “más allá de nosotros” con lo que nos comunicamos. El hecho es que podríamos preguntarnos si no es la vida un sueño, y cuestionarnos acerca de la realidad, cual Segismundo en “La vida es sueño” de Calderón de la Barca, o ponernos a dudar de cuan reales somos como Descartes.

Existen explicaciones biológicas para hablar del sueño, que existen ciertas ondas del cerebro que varían cuando estamos durmiendo. De alguna forma, se miden las ondas del cerebro, y cuando entramos a estados de sueño, estas varían, habiendo estados Alfa, Beta, Theta, etc. Significando diferentes cosas.

Bueno, ¿qué significan los sueños?, tenemos amplia bibliografía de Freud y de Jung al respecto, y está muy lejos de ser un diccionario en que “Si usted sueña que se le caen los dientes, entonces se le morira un pariente”, sino que tiene que ver con nuestros procesos internos más profundos. De aquí me gustaría tomar lo que se describe en “El hombre y sus símbolos” (Jung y otros), en donde se explica que un pueblo, llamado Nazkapi, ve en los sueños mensajes divinos, y cuando una persona empieza su búsqueda interior, se va a vivir solo a la naturaleza (lo cual no es una experiencia agradable), hasta que en sueños, su guía interior le hable. Da para pensar.

Ya que tomé lo de las ondas cerebrales, sigo por esta linea. Las investigaciones dicen que estás ondas cerebrales tiene que ver con los estados de conciencia. Hay investigaciones que hablan acerca de el poder nivelar las ondas de los hemisferios del cerebro para llegar a estados de conciencia más altos (volarse, en pocas palabras), y para esto existen cintas y CD`s de “Hemisync” (es decir, sincronizar los hemisferios cerebrales), en que se escucha un sonido específico por un oído, y otro por el otro, con lo que el cerebro se alinea en una onda especial.

Esta corriente, da mucha importancia al estado de onda “Theta”, que se supone que es un estado de trance profundo.

El Trance es el segundo de los estados de conciencia de los que voy a hablar. Al hablar uno tiende a pensar en hipnosis, en Tony Kamo, musica de Vangelis (que acompaña a Tony Kamo), gente haciendo estupideces, y “un, dos, tres, duermasé”. O puede que usted piense en una hipnosis más seria, como la que se ocupa para hacer regresiones hacia eventos traumáticos (que entra en el área de la psicología).

Ahora bien, aquí tomaré otro autor, cuyo nombre es Milton Erickson. Milton Erickson es un psicólogo estado Unidense. Cuando niño sufrió una enfermedad llamada polio, y quedó con una paralisis en que lo único que podía mover fueron sus ojos, y dificilmente hablar. Sin embargo, esta condición de inmovilidad hizo que tuviera que entretenerse en algo, así que se puso a observar. En su casa había más de 10 personas, y empezó a darse cuenta de su lenguaje, de sus movimientos, de su lenguaje no verbal, y multiples cosas (lo que después, lo convirtió en un “mago” de la psicoterapia).

Uno de los descubrimientos de este gran hombre, fue que nosotros entramos permanentemente en estados de trance. A veces cuando estamos pensando en algo y nos “volamos”, o cuando estamos escuchando música, o cuando estamos mirando televisión. De hecho, el que nos guste tanto mirar televisión, es exactamente porque nos lleva a estados de trance, en que dejamos de pensar. Ahora bien, según lo que él postulaba (y practicaba), se pueden explotar estos estados de trance, y por eso se dice de él que con sólo mirarte y darte la mano, podía hipnotizarte. Esto porque sabía muy bien como dominar estos estados de trance.

Saliendo de la historia, lo que me importa es tomar estos estados de trance. Puesto que en gran medida, son muy agradables. Cuando uno está haciendo algo, y está TOTALMENTE metido en lo que está haciendo, el resto del mundo desaparece, uno está en un trance profundo en lo que está haciendo. Y creo que cuando uno logra hacer eso, es cuando está viviendo lo que hace, cuando está siendo uno con lo que hace.

En lo que se entiende por Zen en occidente, he visto mucho la promulgación de este estado. No recuerdo bien si en “Zen en el arte del tiro al arco” era que aparecía, pero que el disparo se logrará cuando uno olvide el objetivo, olvide el blanco, olvida el arco, la flecha, y al arquero. Esto suena bastante raro, siendo que lo lógico sería que uno estuviera totalmente atento a todos los factores. Pero cuando uno logra estos estados, las cosas deberían salir bien. Es como cuando uno maneja, al comienzo uno tiene conciencia de todo lo que está haciendo, pero al final nisiquiera se percata, es automático.

Aunque el ejemplo de manejar es bastante malo, porque cuando uno se entrena en el manejo, después necesita escuchar radio para distraerse, o conversa con la otra persona, es decir, no está en un 100% en lo que está haciendo. Muy por el contrario, logró reducir su esfuerzo de manejar a un 10%, y tiene que encontrar en que ocupar el 90% restante.

Creo que sonó un poco enredado, pero creo que se entiende la idea. El “Ser uno con lo que se está haciendo”, es una forma poética de decir “Entrar en trance con lo que se está haciendo”; cuando uno se absorve.

A mí me llama mucho la atención este estado, puesto que para mí es muy dificil concentrarme. Yo me he autodiagnósticado un Deficit atencional, puesto que me cuesta mucho lograr estados de atención sostenida, y una de las cosas que me produce más agrado cuando logro sentarme a estudiar, es tomar conciencia de que terminé el texto, estuve plenamente metido en el texto, que prácticamente viví el texto, y nada me distrajo mientras estuve en él. (Aunque claro, cuando tomo conciencia de eso, significa que ya me desconcentré, y otros miles de pensamientos comienzan a inundar mi cabeza).

Otro estilo de trance es el de los místicos Islámicos, los Sufies. Ellos realizan una danza que tiene música, oraciones y bailes grupales, llamado Dhkir, la remembranza de Allah. En esta danza ritual uno entra totalmente en un trance, y es bastante significativo, pues uno está con los ojos totalmente abiertos. Y lo interesante, son las energías que se forman en ese proceso, pues uno al estar adentro se siente totalmente pleno, siente el amor de Allah en su corazón, siente la perfección del Universo.

Y aquí es donde surge una vez más la pregunta… ¿Cuál es la realidad y cual no?

Al respecto de esto, voy a tomar otro estado de conciencia alterado, que es la crisis de pánico. Digamos que es el punto exactamente contrario a la tranquilidad que se siente cuando uno está en el Dhkir. Cuando uno tiene una crisis de pánico, se comienza a angustiar, a sentir terror, a sentir un montón de sensaciones desagradables dentro de sí. Y luego comienza una sensación muy extraña, de despersonalización, en que “yo siento que no soy yo”, en que uno se siente muy extraño, y también se pregunta “¿Qué es real y que no?”, y el mundo SE VE extraño, pongo como ejemplo el estar borracho nuevamente, que creo que es una sensación que todo el mundo conoce. La sensación es bastante parecida, en que el mundo no parece el mundo que uno ve todos los días, es un estado alterado. Bueno, luego de esto, comienza a venir una de dos sensaciones: O que inmininentemente me voy a morir, y necesito salir de el lugar en el que estoy; o que me voy a volver loco (tener un brote esquizofrénico, en mi caso de miedo). Y la sensación de no tener ningún apoyo, que nadie te puede ayudar, y que lo único que te queda es un grito desesperado de ayuda, al cual no llega respuesta.

Este estado de conciencia alterado me parece especialmente interesante, porque me hizo tomar conciencia de algo. Que en el fondo, tenemos más de una “mente”, porque en el momento en que uno tiene la crisis de pánico, en su mente pueden estar todas las bases de las creencias, lo que uno piensa. Pero en ese momento de horror, nada de eso sirve, porque hay algo más a la base que no se está sujetando, que se desestructuró.

Esto también vale para el otro lado, muchas veces que me he sentido pleno debido a meditaciones, o a actividades espirituales, anoto lo que he aprendido y me intereso por saber más. Siendo que el estado de bienestar que estaba teniendo, no dependía de lo que yo estuviera creyendo. Sino de algo que yo estaba sintiendo más allá de esas palabras y frases simbólicas.

Pasemos al tercer estado de conciencia del que hablaré. Es dificil ponerle un nombre, me gusta usar el concepto de “Awareness”, de la escuela de la Gestalt (el autor principal de esta corriente se llama Fritz Perls, con quien me siento muy identificado). Al castellano se ha traducido el concepto como “El darse cuenta”. Esto nos dice que tomemos conciencia de nosotros, en varias áreas: En lo que pensamos, en lo que sentimos, y en lo que pasa fuera de nosotros. Toma mucho la idea de el vivir “aquí y ahora”. Esta corriente nos muestra que esa es la forma de ser feliz, al vivenciarnos a nosotros mismo aquí y ahora, y no estar sufriendo por el pasado y el futuro; que no existe.

También he leído desde la postura del Budismo, de la meditación Samatha (Una meditación en que uno se concentra en su respiración, sin desviar su atención de allí). Y en la que se expresa claramente que la meditación no consiste en buscar un trance, sino que muy por el contrario, tener una “Visión clara” para poder pensar y decidir en forma fría, no influída por nuestras pasiones.

Ahora bien, de esto tengo experiencia directa desde el lado del Zen, de la mano del Maestro de Tao Zen, Arnau Sarrà, fundador de la Orden S:O:M:O:S:. Según sus enseñanzas, el Zen lo que buscaría no es un estado de trance y de (perdonando la expresión) “ahuevonamiento constante”, sino muy por el contrario, lo que se busca es estar totalmente presente allí, manteniendo la “Conciencia Permanente”. Esto es muy gráfico en el escrito “Conciencia Constante” en “El Canto del Pájaro” de Anthony de Mello.

Ahora bien, esta visión de tomar conciencia de nuestros múltiples centros, nos lleva a poder tomar el control de nuestras vidas, puesto que al haber tomado real conciencia de las cosas que hacemos, que pensamos, y que sentimos; podemos cambiarlas, podemos cambiar esos patrones que tenemos profundamente arraigados y que nos hacen infelices.

Y el mismo hecho de estar en este estado de “Conciencia Activa” nos hace más felices, al sentirnos más libres, y por no estar dominados por fuerzas que sentimos que no podemos controlar.

Y desde esta postura, también está la búsqueda del “Satori”. El satori se ha descrito como la “iluminación”, pero está bastante lejos de lo que en general entendemos por iluminación. Al decir iluminación, uno piensa en un fakir sentado en posición de loto, meditando con el mantra “Aum” (om). Y el satorí es una experiencia que yo diría que todos hemos tenido. Es cuando nos “Cae la chaucha”, “nos pegamos el alcachofazo”, tenemos una “Experiencia ajá”, decimos “Eureka!”, algo nos “hace click”, etc.

Esta experiencia, nos deja algo significativo, produce un cambio en nosotros. Y es un contacto con esa “mente que está más allá de nuestra mente” que mencionaba antes.

Este estado de “Conciencia Activa”, facilita el encuentro de los satoris, y este sería uno de sus objetivos, y por eso se vuelve una forma de vida.

Con esto, terminé de describir los tres estados de conciencia que quería tomar. Pero como se ha podido ver, hay una pregunta de fondo, y es… ¿Qué es real de estos estados de conciencia?. Porque no es sólo que haya “algo” diferente en el mundo con ellos, como si fuera que un dia me voy a vestir de blanco y otro de negro. Sino que TODA NUESTRA REALIDAD cambia cuando nuestros estados de conciencia cambian.

Entonces podríamos plantearnos desde una postura en que todas son reales, pero son diferentes. Desde esta perspectiva, probablemente no habría algo más allá de nuestra vida, es una postura bastante materialista.

Otra postura podría ser que la realidad, es la realidad espiritual, es Dios. Y por tanto, cuando hemos tenido experiencias religiosas y de integración, estamos viendo la “realidad”, y que cuando nos sentimos perdidos, es porque estamos bajo un velo de ilusión (“Maya” para los hindues), un velo de sufrimiento.

Lamentablemente, no tengo respuesta a esta pregunta. Ni siquiera para mí mismo y mis creencias. Por lo que queda a gusto de cada cual. Aunque en cierto modo, da lo mismo la creencia… pues cuando tocamos esa “mente detrás de la mente” (No me gusta ese nombre, tengo que buscarle otro), todas las creencias no sirven de nada, y uno siente que no valen nada… incluso aunque estén de acuerdo con lo que uno está sintiendo.

Es como cuando uno está enamorado, puede ser que todo lo que escribió acerca del amor esté perfectamente correcto, y sea totalmente acorde a la realidad. Pero en el momento en que se está con la persona que le causa esto, todo lo pensado y escrito da lo mismo.

De esto, me interesa mucho como se aplica en psicoterapia, en vistas de mi futura profesión de psicólogo clínico; pues, es en ese lugar más allá de la mente donde se produce el real cambio terapeutico, y donde las vidas cambian; y es por eso que me gusta mucho el trabajo de Milton Erickson, pues es exactamente allí hacia donde apuntaba, rápidamente y sin obstaculos (de allí que su terapia fuera “breve”).

Una pregunta de corte más práctico es: Si nuestros estados de conciencia cambian la forma en que vemos la realidad, lo ideal sería poder cambiar nuestros estados de conciencia. (Bueno, no fue una pregunta en realidad). Y de allí es que vienen frases como “Cambia tu forma de pensar, y el mundo a tu alrededor cambiará”, o yendo aún más lejos, me atrevo a tomar: “CONOCETE A TI MISMO Y CONOCERAS EL UNIVERSO”.

Ahora, es trabajo de cada uno ver qué se quiere cambiar, y qué vida se quiere tener.

A los que hayan leído hasta aquí, agradezco enormemente su “atención”, y espero que este escrito los haya tocado en alguna medida, y les haya abierto alguna inquietud.

¡Que el Universo te bendiga en cada respiración del Aliento Divino!


1 comentarios:

eMe.Hå. dijo...

Hola. Has participado en el Zikhr de la orden sufi Jerrahi-Halveti? Si no, te lo recomiendo!

la orden está ubicada en Loreto/bellavista, y se reunen los jueves por la tarde, creo, puedo averigüarlo si te interesa.

Llegué leyendo un comentario que le dejaste a una chica, quien a su vez, comentó en mi blog =)

saludos!