jueves 13 de marzo de 2008

La Historia

Esta historia, ha dado vuelta en mi cabeza por años. Yo tengo idea de haberla leído en alguna parte… pero NUNCA he podido encontrarla. Por lo que ruego que si ALGUIEN llegara a verla alguna vez en alguna parte, por favor me lo comunicara, porque no estoy seguro de si la historia es realmente así, o mi recuerdo está alterado.
Incluso, existe la posibilidad de que esta historia NO HAYA SIDO ESCRITA ANTES y yo simplemente la soñé… o quizás alguien me la contó en una vida anterior…


Érase una vez una niña, que vivía con su madre… no vivían en las mejores condiciones, pero les alcanzaba para sobrevivir. Un día la niña le dijo a su madre que ella quería tener una abuela… una abuela que la cuidara, le contara cuentos, le enseñara cosas, ella quería una abuela.
Por lo que salieron a pasear, y el pasar por la plaza del pueblo, vieron a una mendiga anciana que pedía limosna por allí. A lo que la niña dijo: “¡Ella!, ¡Así es la abuela que yo quiero!”. La madre, queriendo cumplir el deseo de su hija, aceptó. Y llevaron a la anciana a su casa, la bañaron, la vistieron y le abrieron su corazón. La mujer llegó a ser la abuela que tanto había deseado la niña.
Pasó el tiempo, y todos los días, la niña se paraba en la plaza, frente a una estatua… y la miraba por largas horas, para luego irse a su casa.
El carnicero, miraba todos los días en forma curiosa como la niña gastaba largo tiempo parada frente a la estatua, sin hacer nada más… y guiado por esta curiosidad, le preguntó a la niña por que tenía esta extraña conducta.
La niña le respondió: “Mi abuela me ha dicho que el momento en que los ojos de la estatua se pongan rojos, nuestra fortuna cambiará”. Lo que le pareció simpático al carnicero.
Por lo que al otro día, antes de que nadie estuviera levantado en el pueblo, el carnicero tomó parte de la sangre de los animales que su trabajo le hacía sacrificar, y con ella pintó rojos los ojos de la estatua.
Al llegar la niña a la estatua, encontró que tenía los ojos rojos; ¡por lo que salió corriendo a contárselo a su abuela! Llegó hasta la casa y le dijo “¡Abuelita, abuelita!, ¡Los ojos de la estatua se han puesto rojos!”. A lo que la abuela le dijo “Perfecto, ha llegado el momento”. Salieron de la casa, y en ese momento se puso a llover torrencialmente. La lluvia caía sin parar y todo se empezó a inundar. Ante los atónitos ojos de la niña y su madre, apareció un barco navegando a través de la inundación. Y la abuela las invitó a subir. Arriba del barco encontraron tesoros que las hicieron inmensamente ricas. Y la abuela en ese momento se convirtió en una hermosa mujer de largos cabellos, mostrando su verdadera forma, y les dijo: “Yo soy realmente un hada del bosque, me disfracé en esa forma de anciana, y ustedes me demostraron su compasión y su bondad, llevándome de la calle y dándome un hogar y una familia, por lo que ahora, todo esto les pertenece”. Y así, la mujer y su hija zarparon en el barco lleno de riquezas hacia una nueva vida, y fueron felices para siempre.

Esta es la historia… nunca me había decido a escribirla en todos estos años, ya que tenía la esperanza de algún día encontrarla… pero hoy que mis esperanzas bajaron, finalmente lo hice…
Sin embargo, sigo pidiendo que si alguien sabe cualquier cosa, por favor me lo comunique. Esta historia, como todo Koan, tiene múltiples sentidos y muchas interpretaciones. Y además, cumple con todos los requisitos para ser una historia del Mushkil Gushá.
Y siendo precisamente hoy jueves por la noche…
En el nombre de YHVH y con la ayuda del Mushkil Gushá, alegrémonos pues,
¡TODAS NUESTRAS DIFICULTADES HAN SIDO DISIPADAS!

¡¡¡Infinitas Bendiciones!!!

1 comentarios:

margarita dijo...

interesante el cuento, pero jamas lo habia escuchado...lo siento.