sábado 17 de abril de 2010

Experiencia Retiro de Semana Santa (Seminario III) en Llico.

Al llegar a la casa, ese domingo a las 3 de la mañana, anoté en un cuaderno “¡Me siento bien!, siento que nada de mi pasado importa, que las culpas son patrones autoimpuestos, que confío en que Dios me sustenta… ¡Es Maravilloso!”.

Todo lo que anoté en el retiro tenía poca importancia, jamás me voy a dedicar a revisar la línea del genograma de los Anunnaki, sería perder el tiempo. Sin embargo, el retiro si fue fuerte. En primer lugar, en la comida o el desayuno (es decir, recién llegando), el Maestro nos dijo una tremenda verdad que siempre fue obvia, pero que sólo en ese momento me hizo sentido. “En la solicitud de acción está el libre Albedrío”.

Por primera vez para mí, había confluido el tomar al propio Ser en mis manos con el que no domino nada en mí ni en los demás. Es en la solicitud de excepción que puedo elegir hacer o no hacer caso a mis patrones y a mis memorias, que son las que nos mantienen presos, accionando siempre de la misma manera. Así que así partió, con la palabra central el seminario: “Libertad”.

Dentro de esa misma conversación, más puntos ya sabidos pero nunca aplicados. Buscarle 6 salidas a los problemas antes de empezar a conversar sobre ellos. Ahí me sentí un flojo, y de hecho, no he sido lo más aplicado que hay post-retiro. Después del retiro sólo lo he hecho una vez, y he tenido hartos más problemas….

Sin ponerme a contar lo que se veía en el seminario, en la medida que el Maestro hablaba, todo se iba a haciendo más claro… el dios castigador claramente no es el Dios supremo y último, y todos las relaciones de castigo, tratos, mandas, y cosas así, vienen de relaciones en que las personas buscan conseguir algo, y no tienen nada que ver con un Dios que nos da a aire en cada segundo.

Y muchas de las cosas de las religiones (de las que no voy a esconder, soy bastante crítico), se basan en este “supuesto dios” que poco tiene que ver con el Trascendental, como referiría Lao Tsé. Sin embargo, me pareció como Jesús sí hablaba de este Dios último, relacionándolo con un proceso interior, proceso interior tal como lo conocían otros iluminados como Budha Gautama, pero agregándole un concepto de “por qué” conocerse, hacia dónde vamos, cuál es el sentido.
En momentos del seminario sentí miedo y dolor, pero luego de eso me sentí libre. Sentí procesos liberadores, sentí aceptación, sentí perfección.

Yo siempre intento seguir la estructura de las actividades a las que voy (en todo ámbito de cosas), para intentar reproducirlas después, pero en este caso, jamás pude ver la mano derecha (que va hacia el corazón), y ni siquiera estoy seguro de haber visto la mano izquierda (que distrae). Los procesos ocurrían apareciendo prácticamente como magia. No sé si será malo (porque no fui capaz de mantener la conciencia) o si será bueno (porque me entregué a la experiencia), pero el hecho es que fue, y agradezco que haya sido.

Posteriormente, el último día, en una meditación vi cosas que no me dejaron tan tranquilo, no sé si porque simplemente no me acomodan, o porque no me sentí auténtico al decirlas. Y en eso me resonó que el Maestro nos dijera “Si lo sienten en su corazón vale, sino es mentira”. Nuevamente, nos liberó.

Y de hecho, esa frase es maravillosa para lo siguiente que escribo, porque del seminario pude sacar varias máximas, que de hecho, también pueden encontrarse en el Seminario I, tales como:

“El Dios creador supremo y último, que nunca veremos, porque estamos inmersos en él, tal como un pez que declara no encontrar el océano”.

“No existe infierno ni pecado, la culpa se forma por nuestros propios patrones de lo que es “bueno” o “malo”, y somos nosotros mismos quienes nos culpamos”.

“Vamos a evolucionar hasta Dios antes o después, tenemos todo el tiempo del Universo, pero podemos acelerar ese proceso”.

“El vacío que se forma al ver la estructura de Dios que teníamos, se llena con lo aprendido en el seminario uno, con la técnica y entender el proceso de acoplar la amada presencia”

“Hoy están sentados aquí GRACIAS a todas las cagadas que hicimos antes. Las cagadas que nos mandamos nos permiten crecer y son perfectas, ¿Cómo podrías sentirte culpable de hacer algo que te hace crecer?, no tiene sentido. Es más, a uno le han enseñado que se sienta culpable, y es TODO LO CONTRARIO, hay que estar agradecido de las cagadas”.

“Esto es lo que soy, al que le guste bien y al que no, se viste y se va. Y si a alguien no le gusta, es problema del otro, no puedes vivir en función de si algo le gusta al o no al otro”.

Ahora, como el Maestro nos ha dicho siempre no tiene ningún sentido repetir esto como loro, y esa es la gracia que tuvo el seminario, yo no entiendo (aún) cómo, pero vivencié todas estas cosas, todas estas cosas que sé y he aprendido del Maestro, pero que rara vez había vivido, rara vez había hecho tan mías. Y eso es lo que hace tan especial al seminario.

Así que, de corazón lamento que todas estas palabras están vacías, o son “medias verdades”, porque no puedo transmitirles mi vivencia. Sólo puedo recomendarles que vivan la experiencia, porque nadie va a poder vivirla por ustedes.

Y esa sensación de libertad, del “aquí y ahora” (que al escribir esto ha quedado relegado al “allá y entonces”), de no tener pasado ni futuro, de sentirse pleno, de no tener culpas, de sentirse perdonado y “perdonador”, es MARAVILLOSA. Y pido al Universo, que algún día esa vivencia sea permanente en mí, y sea una vivencia que alcance a cada uno de ustedes, y a cada persona en el planeta, y cada ser en el Universo.


¡¡¡Infinitas Bendiciones!!!

Gian Lorenzo Blanco Balbontín
Muslim:: Akil:: Al-Gafûr::

jueves 30 de abril de 2009

Estados de Conciencia

Estados de Conciencia

Por Gian Lorenzo Blanco Balbontín 2009

Si usted, estimado lector, espera encontrarse con la descripción de un Trip o viaje con droga, llegó al lugar equivocado. De hecho, en mi vida sólo he consumido droga una vez, y como me han contado que ocurre, no sucedió ningún efecto psicotrópico.

Si bien, lo encuentro un tema interesante, y creo que puede estudiarse (tal como lo hizo Timothy Leary con el LSD), no es mi área, y realmente me da miedo probarlo, dado que su ilegalidad me hace temer por la ley, su potencial de adicción me asusta (por tener yo una personalidad muy adictiva), y sus efectos psicotrópicos también me asustan, dado que como he tenido crisis de pánico en mi vida, no sería para nada agradable auto-inducirmelos por droga.

Pero bien, este no es el tema que voy a tratar en este escrito. Sino más bien estados de conciencia que sí he probado, que son bastante más accesibles y cercanos a nuestra realidad, por lo que podría quitarse el “Alterados”, pero ya veremos.

Un aviso, dentro del escrito, voy a mencionar nombres de psicólogos y corrientes espírituales, el fin de esto, es que si a alguien le resuena el tema, pueda obtener más información indagando sobre ellos. Mi intención al escribir, es hablar en palabras simples que todos podamos entender, todo lo contrario a hablar de autores y nombres técnicos sólo para entendidos.

¿Por donde partir?, es una excelente pregunta. Primero que todo, vayamos a lo que entendemos por “Conciencia”, al menos, yo lo entiendo como “atención”. En el sentido que yo estoy más consciente en la medida que estoy más atento. Para dar un ejemplo claro que todos entendamos, cuando uno está bajo la influencia del alcohol, o está demasiado cansado, es muy dificil mantener la atención en algo, uno está más inconsciente que de costumbre. Y es esto en lo que quiero centrarme en gran medida, pues creo que mucho de lo que nuestra existencia ES, está centrada en este concepto.

Ya que hablé de conciencia, la primera corriente que voy a tomar es de la psicología, tomo los nombres de Sigmund Freud y de Carl Gustav Jung. ¿Por qué?, por ser dos teóricos importantes del primer nivel que voy a tomar “El Sueño”. Todos sabemos lo que es dormir, todos sabemos que hay una necesidad extraña por la cual, después de un número de horas, necesitamos ponernos en posición horizontal, y perdemos la conciencia. Es un estado extraño, pues generalmente pasan varias horas, y nosotros no tuvimos conciencia de esas horas. A veces cuando uno se acuesta muy cansado, siente al despertar “oh, deben haber pasado 10 minutos”, y en realidad pasaron 4 horas.

Eso ya es extraño, pero más extraño aún es que ocurre un fenomeno llamado “sueño”, en que vivimos historias. Porque algunos dicen “vemos imágenes”, pero la realidad es que en el sueño vivimos aventuras, vivimos afectos, que a veces nos parecen incluso más reales de lo que nos parece nuestra propia vida. Un escrito chino de unos cuantos miles de años ya decía “Chuang Tzu soñó que era una mariposa, y al despertar, no sabía si era Chuang Tzu que soñaba ser una mariposa, o una mariposa que soñaba ser Chuang Tzu”. Por lo que ya nos encontramos con que hay un estado de conciencia extraño en nuestra vida, que nos dice que no siempre tenemos una noción de “realidad” pareja, y a veces nuestra “realidad” varía.

Los autores que mencioné actualmente, hacen teorías acerca de que existe un inconsciente, en donde existen contenidos que están más allá de nuestra conciencia, deseos que nuestra moral no acepta y reprimimos, o de que hay algo “más allá de nosotros” con lo que nos comunicamos. El hecho es que podríamos preguntarnos si no es la vida un sueño, y cuestionarnos acerca de la realidad, cual Segismundo en “La vida es sueño” de Calderón de la Barca, o ponernos a dudar de cuan reales somos como Descartes.

Existen explicaciones biológicas para hablar del sueño, que existen ciertas ondas del cerebro que varían cuando estamos durmiendo. De alguna forma, se miden las ondas del cerebro, y cuando entramos a estados de sueño, estas varían, habiendo estados Alfa, Beta, Theta, etc. Significando diferentes cosas.

Bueno, ¿qué significan los sueños?, tenemos amplia bibliografía de Freud y de Jung al respecto, y está muy lejos de ser un diccionario en que “Si usted sueña que se le caen los dientes, entonces se le morira un pariente”, sino que tiene que ver con nuestros procesos internos más profundos. De aquí me gustaría tomar lo que se describe en “El hombre y sus símbolos” (Jung y otros), en donde se explica que un pueblo, llamado Nazkapi, ve en los sueños mensajes divinos, y cuando una persona empieza su búsqueda interior, se va a vivir solo a la naturaleza (lo cual no es una experiencia agradable), hasta que en sueños, su guía interior le hable. Da para pensar.

Ya que tomé lo de las ondas cerebrales, sigo por esta linea. Las investigaciones dicen que estás ondas cerebrales tiene que ver con los estados de conciencia. Hay investigaciones que hablan acerca de el poder nivelar las ondas de los hemisferios del cerebro para llegar a estados de conciencia más altos (volarse, en pocas palabras), y para esto existen cintas y CD`s de “Hemisync” (es decir, sincronizar los hemisferios cerebrales), en que se escucha un sonido específico por un oído, y otro por el otro, con lo que el cerebro se alinea en una onda especial.

Esta corriente, da mucha importancia al estado de onda “Theta”, que se supone que es un estado de trance profundo.

El Trance es el segundo de los estados de conciencia de los que voy a hablar. Al hablar uno tiende a pensar en hipnosis, en Tony Kamo, musica de Vangelis (que acompaña a Tony Kamo), gente haciendo estupideces, y “un, dos, tres, duermasé”. O puede que usted piense en una hipnosis más seria, como la que se ocupa para hacer regresiones hacia eventos traumáticos (que entra en el área de la psicología).

Ahora bien, aquí tomaré otro autor, cuyo nombre es Milton Erickson. Milton Erickson es un psicólogo estado Unidense. Cuando niño sufrió una enfermedad llamada polio, y quedó con una paralisis en que lo único que podía mover fueron sus ojos, y dificilmente hablar. Sin embargo, esta condición de inmovilidad hizo que tuviera que entretenerse en algo, así que se puso a observar. En su casa había más de 10 personas, y empezó a darse cuenta de su lenguaje, de sus movimientos, de su lenguaje no verbal, y multiples cosas (lo que después, lo convirtió en un “mago” de la psicoterapia).

Uno de los descubrimientos de este gran hombre, fue que nosotros entramos permanentemente en estados de trance. A veces cuando estamos pensando en algo y nos “volamos”, o cuando estamos escuchando música, o cuando estamos mirando televisión. De hecho, el que nos guste tanto mirar televisión, es exactamente porque nos lleva a estados de trance, en que dejamos de pensar. Ahora bien, según lo que él postulaba (y practicaba), se pueden explotar estos estados de trance, y por eso se dice de él que con sólo mirarte y darte la mano, podía hipnotizarte. Esto porque sabía muy bien como dominar estos estados de trance.

Saliendo de la historia, lo que me importa es tomar estos estados de trance. Puesto que en gran medida, son muy agradables. Cuando uno está haciendo algo, y está TOTALMENTE metido en lo que está haciendo, el resto del mundo desaparece, uno está en un trance profundo en lo que está haciendo. Y creo que cuando uno logra hacer eso, es cuando está viviendo lo que hace, cuando está siendo uno con lo que hace.

En lo que se entiende por Zen en occidente, he visto mucho la promulgación de este estado. No recuerdo bien si en “Zen en el arte del tiro al arco” era que aparecía, pero que el disparo se logrará cuando uno olvide el objetivo, olvide el blanco, olvida el arco, la flecha, y al arquero. Esto suena bastante raro, siendo que lo lógico sería que uno estuviera totalmente atento a todos los factores. Pero cuando uno logra estos estados, las cosas deberían salir bien. Es como cuando uno maneja, al comienzo uno tiene conciencia de todo lo que está haciendo, pero al final nisiquiera se percata, es automático.

Aunque el ejemplo de manejar es bastante malo, porque cuando uno se entrena en el manejo, después necesita escuchar radio para distraerse, o conversa con la otra persona, es decir, no está en un 100% en lo que está haciendo. Muy por el contrario, logró reducir su esfuerzo de manejar a un 10%, y tiene que encontrar en que ocupar el 90% restante.

Creo que sonó un poco enredado, pero creo que se entiende la idea. El “Ser uno con lo que se está haciendo”, es una forma poética de decir “Entrar en trance con lo que se está haciendo”; cuando uno se absorve.

A mí me llama mucho la atención este estado, puesto que para mí es muy dificil concentrarme. Yo me he autodiagnósticado un Deficit atencional, puesto que me cuesta mucho lograr estados de atención sostenida, y una de las cosas que me produce más agrado cuando logro sentarme a estudiar, es tomar conciencia de que terminé el texto, estuve plenamente metido en el texto, que prácticamente viví el texto, y nada me distrajo mientras estuve en él. (Aunque claro, cuando tomo conciencia de eso, significa que ya me desconcentré, y otros miles de pensamientos comienzan a inundar mi cabeza).

Otro estilo de trance es el de los místicos Islámicos, los Sufies. Ellos realizan una danza que tiene música, oraciones y bailes grupales, llamado Dhkir, la remembranza de Allah. En esta danza ritual uno entra totalmente en un trance, y es bastante significativo, pues uno está con los ojos totalmente abiertos. Y lo interesante, son las energías que se forman en ese proceso, pues uno al estar adentro se siente totalmente pleno, siente el amor de Allah en su corazón, siente la perfección del Universo.

Y aquí es donde surge una vez más la pregunta… ¿Cuál es la realidad y cual no?

Al respecto de esto, voy a tomar otro estado de conciencia alterado, que es la crisis de pánico. Digamos que es el punto exactamente contrario a la tranquilidad que se siente cuando uno está en el Dhkir. Cuando uno tiene una crisis de pánico, se comienza a angustiar, a sentir terror, a sentir un montón de sensaciones desagradables dentro de sí. Y luego comienza una sensación muy extraña, de despersonalización, en que “yo siento que no soy yo”, en que uno se siente muy extraño, y también se pregunta “¿Qué es real y que no?”, y el mundo SE VE extraño, pongo como ejemplo el estar borracho nuevamente, que creo que es una sensación que todo el mundo conoce. La sensación es bastante parecida, en que el mundo no parece el mundo que uno ve todos los días, es un estado alterado. Bueno, luego de esto, comienza a venir una de dos sensaciones: O que inmininentemente me voy a morir, y necesito salir de el lugar en el que estoy; o que me voy a volver loco (tener un brote esquizofrénico, en mi caso de miedo). Y la sensación de no tener ningún apoyo, que nadie te puede ayudar, y que lo único que te queda es un grito desesperado de ayuda, al cual no llega respuesta.

Este estado de conciencia alterado me parece especialmente interesante, porque me hizo tomar conciencia de algo. Que en el fondo, tenemos más de una “mente”, porque en el momento en que uno tiene la crisis de pánico, en su mente pueden estar todas las bases de las creencias, lo que uno piensa. Pero en ese momento de horror, nada de eso sirve, porque hay algo más a la base que no se está sujetando, que se desestructuró.

Esto también vale para el otro lado, muchas veces que me he sentido pleno debido a meditaciones, o a actividades espirituales, anoto lo que he aprendido y me intereso por saber más. Siendo que el estado de bienestar que estaba teniendo, no dependía de lo que yo estuviera creyendo. Sino de algo que yo estaba sintiendo más allá de esas palabras y frases simbólicas.

Pasemos al tercer estado de conciencia del que hablaré. Es dificil ponerle un nombre, me gusta usar el concepto de “Awareness”, de la escuela de la Gestalt (el autor principal de esta corriente se llama Fritz Perls, con quien me siento muy identificado). Al castellano se ha traducido el concepto como “El darse cuenta”. Esto nos dice que tomemos conciencia de nosotros, en varias áreas: En lo que pensamos, en lo que sentimos, y en lo que pasa fuera de nosotros. Toma mucho la idea de el vivir “aquí y ahora”. Esta corriente nos muestra que esa es la forma de ser feliz, al vivenciarnos a nosotros mismo aquí y ahora, y no estar sufriendo por el pasado y el futuro; que no existe.

También he leído desde la postura del Budismo, de la meditación Samatha (Una meditación en que uno se concentra en su respiración, sin desviar su atención de allí). Y en la que se expresa claramente que la meditación no consiste en buscar un trance, sino que muy por el contrario, tener una “Visión clara” para poder pensar y decidir en forma fría, no influída por nuestras pasiones.

Ahora bien, de esto tengo experiencia directa desde el lado del Zen, de la mano del Maestro de Tao Zen, Arnau Sarrà, fundador de la Orden S:O:M:O:S:. Según sus enseñanzas, el Zen lo que buscaría no es un estado de trance y de (perdonando la expresión) “ahuevonamiento constante”, sino muy por el contrario, lo que se busca es estar totalmente presente allí, manteniendo la “Conciencia Permanente”. Esto es muy gráfico en el escrito “Conciencia Constante” en “El Canto del Pájaro” de Anthony de Mello.

Ahora bien, esta visión de tomar conciencia de nuestros múltiples centros, nos lleva a poder tomar el control de nuestras vidas, puesto que al haber tomado real conciencia de las cosas que hacemos, que pensamos, y que sentimos; podemos cambiarlas, podemos cambiar esos patrones que tenemos profundamente arraigados y que nos hacen infelices.

Y el mismo hecho de estar en este estado de “Conciencia Activa” nos hace más felices, al sentirnos más libres, y por no estar dominados por fuerzas que sentimos que no podemos controlar.

Y desde esta postura, también está la búsqueda del “Satori”. El satori se ha descrito como la “iluminación”, pero está bastante lejos de lo que en general entendemos por iluminación. Al decir iluminación, uno piensa en un fakir sentado en posición de loto, meditando con el mantra “Aum” (om). Y el satorí es una experiencia que yo diría que todos hemos tenido. Es cuando nos “Cae la chaucha”, “nos pegamos el alcachofazo”, tenemos una “Experiencia ajá”, decimos “Eureka!”, algo nos “hace click”, etc.

Esta experiencia, nos deja algo significativo, produce un cambio en nosotros. Y es un contacto con esa “mente que está más allá de nuestra mente” que mencionaba antes.

Este estado de “Conciencia Activa”, facilita el encuentro de los satoris, y este sería uno de sus objetivos, y por eso se vuelve una forma de vida.

Con esto, terminé de describir los tres estados de conciencia que quería tomar. Pero como se ha podido ver, hay una pregunta de fondo, y es… ¿Qué es real de estos estados de conciencia?. Porque no es sólo que haya “algo” diferente en el mundo con ellos, como si fuera que un dia me voy a vestir de blanco y otro de negro. Sino que TODA NUESTRA REALIDAD cambia cuando nuestros estados de conciencia cambian.

Entonces podríamos plantearnos desde una postura en que todas son reales, pero son diferentes. Desde esta perspectiva, probablemente no habría algo más allá de nuestra vida, es una postura bastante materialista.

Otra postura podría ser que la realidad, es la realidad espiritual, es Dios. Y por tanto, cuando hemos tenido experiencias religiosas y de integración, estamos viendo la “realidad”, y que cuando nos sentimos perdidos, es porque estamos bajo un velo de ilusión (“Maya” para los hindues), un velo de sufrimiento.

Lamentablemente, no tengo respuesta a esta pregunta. Ni siquiera para mí mismo y mis creencias. Por lo que queda a gusto de cada cual. Aunque en cierto modo, da lo mismo la creencia… pues cuando tocamos esa “mente detrás de la mente” (No me gusta ese nombre, tengo que buscarle otro), todas las creencias no sirven de nada, y uno siente que no valen nada… incluso aunque estén de acuerdo con lo que uno está sintiendo.

Es como cuando uno está enamorado, puede ser que todo lo que escribió acerca del amor esté perfectamente correcto, y sea totalmente acorde a la realidad. Pero en el momento en que se está con la persona que le causa esto, todo lo pensado y escrito da lo mismo.

De esto, me interesa mucho como se aplica en psicoterapia, en vistas de mi futura profesión de psicólogo clínico; pues, es en ese lugar más allá de la mente donde se produce el real cambio terapeutico, y donde las vidas cambian; y es por eso que me gusta mucho el trabajo de Milton Erickson, pues es exactamente allí hacia donde apuntaba, rápidamente y sin obstaculos (de allí que su terapia fuera “breve”).

Una pregunta de corte más práctico es: Si nuestros estados de conciencia cambian la forma en que vemos la realidad, lo ideal sería poder cambiar nuestros estados de conciencia. (Bueno, no fue una pregunta en realidad). Y de allí es que vienen frases como “Cambia tu forma de pensar, y el mundo a tu alrededor cambiará”, o yendo aún más lejos, me atrevo a tomar: “CONOCETE A TI MISMO Y CONOCERAS EL UNIVERSO”.

Ahora, es trabajo de cada uno ver qué se quiere cambiar, y qué vida se quiere tener.

A los que hayan leído hasta aquí, agradezco enormemente su “atención”, y espero que este escrito los haya tocado en alguna medida, y les haya abierto alguna inquietud.

¡Que el Universo te bendiga en cada respiración del Aliento Divino!


martes 11 de noviembre de 2008

Me fuí

Me fuí a facebook.

jueves 17 de julio de 2008

Corriente de la CCIA.

Si sacamos los prejuicios y pre-valores ¿Qué es el amor?
¿Qué es la pasión?, ¿qué es el romanticismo?...
¿Qué son esas ganas de querer estar con la otra persona?…
¿Qué es la sensación de sentirnos bien al saber que la otra persona piensa en mí?...
¿Qué son los celos?, ¿Qué es la fidelidad?...
¿Qué son los recuerdos?, ¿Qué es el agrado?...
¿Qué es un orgasmo?...

Quizás irónicamente, esto último es lo que tengo más claro…
Por ser “Inexpresable”, ¿Cómo describir lo que es un orgasmo?, circula por allí como comparación que es parecido a un estornudo.
Pero es curioso, es lo que menos me genera problemas, porque no hay que romper tanto patrón sobre qué es lo que es, o que unos dicen que es así y otros dicen que es asá.
No hay discusión.

En cambio, sobre todo lo otro, mucho se ha escrito ya sobre qué es, cómo es, por qué es… incluso el darle los valores de si es bueno o es malo (El sexo sin amor es malo, el amor sin interés es bueno…)

¿Qué hace la diferencia entre el amor tierno o uno desatadamente sexual?...

Es algo curioso ver los diques psíquicos y lo fuerte que están arraigados en las conciencias (o más bien en los inconcientes) de las personas. La repulsión y/o terror que les causa hablar sobre: Pensamientos de relaciones sexuales con los padres, o entre ellos…

¿Qué papel juegan los padres en nuestra vida amorosa?...
¿Hasta que nivel nos identificamos con ellos o los proyectamos en nuestras parejas?...

¿Por qué uno se enamora?, ¿Es simplemente por un impulso biológico a conservar nuestra especie?, ¿Es afinidad?, ¿o es simplemente Karma?...

La salida del Karma es bastante entretenida, pues cuando dos personas tienen que resolver algo en sus vidas, la forma más fácil que tiene el Universo para reunirlos es un “Amor a primera vista”; y así los liga para que tengan que enfrentarse uno con otro :D.

Pero, ¿Qué es más agradable que sentirse amado?..
Querámoslo o no, buscamos la vuelta. No nos gusta amar si no seremos amados de vuelta. Y uno lo intenta, pero se termina aburriendo… Intenta que su amor sea desinteresado “no, ella está con otro… es lo mejor para ella, pero yo quiero amarla entregándole mi ser de todos modos”. Esto pasa de ser idealismo al nivel de ser un arrastrado.

Doy gracias a Dios de poder confesar que he vivido…

jueves 13 de marzo de 2008

La Historia

Esta historia, ha dado vuelta en mi cabeza por años. Yo tengo idea de haberla leído en alguna parte… pero NUNCA he podido encontrarla. Por lo que ruego que si ALGUIEN llegara a verla alguna vez en alguna parte, por favor me lo comunicara, porque no estoy seguro de si la historia es realmente así, o mi recuerdo está alterado.
Incluso, existe la posibilidad de que esta historia NO HAYA SIDO ESCRITA ANTES y yo simplemente la soñé… o quizás alguien me la contó en una vida anterior…


Érase una vez una niña, que vivía con su madre… no vivían en las mejores condiciones, pero les alcanzaba para sobrevivir. Un día la niña le dijo a su madre que ella quería tener una abuela… una abuela que la cuidara, le contara cuentos, le enseñara cosas, ella quería una abuela.
Por lo que salieron a pasear, y el pasar por la plaza del pueblo, vieron a una mendiga anciana que pedía limosna por allí. A lo que la niña dijo: “¡Ella!, ¡Así es la abuela que yo quiero!”. La madre, queriendo cumplir el deseo de su hija, aceptó. Y llevaron a la anciana a su casa, la bañaron, la vistieron y le abrieron su corazón. La mujer llegó a ser la abuela que tanto había deseado la niña.
Pasó el tiempo, y todos los días, la niña se paraba en la plaza, frente a una estatua… y la miraba por largas horas, para luego irse a su casa.
El carnicero, miraba todos los días en forma curiosa como la niña gastaba largo tiempo parada frente a la estatua, sin hacer nada más… y guiado por esta curiosidad, le preguntó a la niña por que tenía esta extraña conducta.
La niña le respondió: “Mi abuela me ha dicho que el momento en que los ojos de la estatua se pongan rojos, nuestra fortuna cambiará”. Lo que le pareció simpático al carnicero.
Por lo que al otro día, antes de que nadie estuviera levantado en el pueblo, el carnicero tomó parte de la sangre de los animales que su trabajo le hacía sacrificar, y con ella pintó rojos los ojos de la estatua.
Al llegar la niña a la estatua, encontró que tenía los ojos rojos; ¡por lo que salió corriendo a contárselo a su abuela! Llegó hasta la casa y le dijo “¡Abuelita, abuelita!, ¡Los ojos de la estatua se han puesto rojos!”. A lo que la abuela le dijo “Perfecto, ha llegado el momento”. Salieron de la casa, y en ese momento se puso a llover torrencialmente. La lluvia caía sin parar y todo se empezó a inundar. Ante los atónitos ojos de la niña y su madre, apareció un barco navegando a través de la inundación. Y la abuela las invitó a subir. Arriba del barco encontraron tesoros que las hicieron inmensamente ricas. Y la abuela en ese momento se convirtió en una hermosa mujer de largos cabellos, mostrando su verdadera forma, y les dijo: “Yo soy realmente un hada del bosque, me disfracé en esa forma de anciana, y ustedes me demostraron su compasión y su bondad, llevándome de la calle y dándome un hogar y una familia, por lo que ahora, todo esto les pertenece”. Y así, la mujer y su hija zarparon en el barco lleno de riquezas hacia una nueva vida, y fueron felices para siempre.

Esta es la historia… nunca me había decido a escribirla en todos estos años, ya que tenía la esperanza de algún día encontrarla… pero hoy que mis esperanzas bajaron, finalmente lo hice…
Sin embargo, sigo pidiendo que si alguien sabe cualquier cosa, por favor me lo comunique. Esta historia, como todo Koan, tiene múltiples sentidos y muchas interpretaciones. Y además, cumple con todos los requisitos para ser una historia del Mushkil Gushá.
Y siendo precisamente hoy jueves por la noche…
En el nombre de YHVH y con la ayuda del Mushkil Gushá, alegrémonos pues,
¡TODAS NUESTRAS DIFICULTADES HAN SIDO DISIPADAS!

¡¡¡Infinitas Bendiciones!!!

martes 19 de febrero de 2008

Algunas cosas que no entiendo....

Hoy en la televisión, específicamente en las noticias, veía a las fans de Miguel Bosé que decían que su concierto había sido maravilloso, "hace 28 años que lo sigo", y etc...


Bueno, está bien, lo entiendo. A mi me gusta Pink Floyd, y probablemente si se reunieran e hicieran concierto en el valle de la luna (en el cual habría un ambiente agradable, no como en los estadios), y yo fuera, también lo encontraría maravilloso...


Pero en esta situación hipotética, no se produciría la "histeria", el fanatismo que producen los cantantes, y es exactamente aquí en donde se sitúa mi duda...


Por qué un cantante puede producir que montones de mujeres le griten, se vuelvan locas, lloren, se desmayen, y tengan reacciones completamente anormales...
Y le griten cosas como "Te amo"...


Es un sin sentido enorme... y está tan inmerso en la sociedad, que es algo "normal"...
Con ello, no es mi objetivo tasarlo de "anormal" o "enfermizo", sino que como es algo "normal", la gente no se lo cuestiona, es cotidiano.


Pero yo me lo cuestiono... porque quisiera entenderlo..
Podría teorizar que el artista en cuestión está representando en alguna medida al lider del que habla psicología de las masas y análisis del yo. Y que bajo el, la masa se convierte en un solo gran ello...
Pero esto es lo que plantea Freud simplemente, y en sí, es descriptivo, no está explicando nada, simplemente está diciendo lo que pasa, pero no está explicando las causas del fenómeno.


Yo teorizaría un desplazamiento, en el que el artista llega a ser la imagen del padre, el cual en el fondo es amado/odiado, pero debido a que este personaje es completamente poderoso, el miedo lleva a que no pueda ser odiado, sólo amado... O quien sabe...

Pero me quedo con la duda...
Agradecería comentarios si a alguien se le ocurre.


¡Bendiciones!

miércoles 6 de febrero de 2008

Yin Yang


Yin Yang

Los días pasan, y me cuesta sentarme a escribir un artículo que quiero escribir desde hace casi tres años. El Yin Yang es un símbolo muy usado, en el mundo occidental se le relaciona generalmente con el Oriente, o con los surfistas, quienes ocupan este signo (probablemente por el concepto de “equilibrio”).

La primera vez que vi este símbolo, fue en el juego “Mortal Kombat”, a lo que le pregunté a mi hermano, qué significaba. A lo que él me respondió que simbolizaba los principios opuestos, que si existe el bien, existe el mal, Calor y Frío, etc…

Este es probablemente el significado con el que muchos se han quedado, pero en esta vida, tuve la maravillosa bendición de que mi historia no terminó allí, y ese dibujito terminó por ser uno de los más importantes de mi vida.

Yo, por mi forma de ser, siempre he sido enormemente extremista, desde que era pequeño, las cosas o son de un modo, o son de otro. Fui educado bajo esos patrones, patrones que gracias a Dios, y a mi Maestro, fueron suavizados y encausados para llegar un buen lugar.

Mi visión original era que las cosas o son blancas, o son negras, no hay medios colores. Como podemos ver en el Yin Yang, El lado blanco… no es totalmente blanco, tiene un punto negro. Igualmente el lado negro, tiene un punto blanco… por tanto, tenemos que recordar que las cosas no son totalmente de una forma o de otra, sino que tienen MATICES… sin embargo, estos matices no es la tibieza, el no atreverse y quedarse en lo gris, sino que hay partes que son blancas, pero hay que recordar que también hay partes negras, y son parte fundamental de su existencia.

Por otro lado, existe una totalidad, y un complemento por parte de un lado y del otro.

Por milenios, el Yin Yang es asociado a los taoístas, es su símbolo por excelencia, su filosofía se basa en el equilibrio del yin y el yang, y una parte importante de la filosofía taoísta es “No Enjuiciar”. Generalmente se relaciona el no enjuiciar como no involucrarse, mirarlo por encima, intentando no pensar en el asunto, y así no enjuiciarlo… y esto no es nada más alejado de la realidad. El no enjuiciar, es ampliar el pensamiento, aprender a mirar más allá.

Cuando enjuiciamos, decimos que algo es “bueno” o “malo” dependiendo de determinadas características. El punto es que nuestra visión es limitada, y al final las cosas son tanto buenas y malas al mismo tiempo, dependiendo de donde se mire. Y por ello es la importancia del no enjuiciar, pues en determinada circunstancias, en determinado tiempo y viéndolo de diferente forma, nuestro juicio puede cambiar.

Pero esto suena demasiado elevado y complicado, y por sobre todo, poco práctico, por lo que les dejo, el Koan de los Caballos, que les aclarará todo el asunto…

Había una vez, en un pueblo pequeño, un hombre que tenía un caballo con el cual araba la tierra. Un día, su caballo se escapó, con lo que perdió su elemento de trabajo… a lo que llegó todo el pueblo a decirle “que maldición la tuya… ¿Qué harás ahora?… esto es terrible”, a lo que él contestó: “Yo no sé si será una bendición o una maldición… lo único que sé, es que esto no termina aquí”.

Pasados los días, volvió el caballo, con otros nueve caballos más. A lo que llegó nuevamente el pueblo completo a decirle “¡Pero que bendición la tuya!, ¡¡¡volvió tu caballo y además con otros nueve caballos!!! ¡Que maravilla!”, a lo que el hombre contestó: “Yo no sé si será una bendición o una maldición… lo único que sé, es que esto no termina aquí”.

Un día, mientras el hijo estaba intentando domar a uno de los caballos, el caballo lo botó, y el cayendo, se rompió una pierna … se la hizo añicos, tenía para muchos meses sin moverse… a lo que llegó el pueblo una vez más a decirle “Que maldición la tuya… ahora tu hijo no podrá ayudarte en los labores del campo, y es más, tu tendrás que cuidarlo a él…”, a lo que el hombre contestó una vez más: “Yo no sé si será una bendición o una maldición… lo único que sé, es que esto no termina aquí”.

Pasado el tiempo, se declaró la guerra en el país, y todos los primogénitos tuvieron que partir… pero como el hijo del hombre estaba inválido, no pudo ir a la guerra.

Todos los hijos murieron… por lo que muy respetuosamente, el pueblo fue adonde el buen hombre y le dijo “Que bendición la tuya, que tu hijo no haya muerto en la guerra gracias a su invalidez”, a lo que el hombre contestó: “Yo no sé si será una bendición o una maldición… lo único que sé, es que esto no termina aquí…”

Como pueden ver en la historia, y todos hemos comprobado a través de nuestras vidas, las cosas van cambiando, y lo que es una maldición, luego puede parecer una bendición, y lo que es una bendición luego parecer una maldición… pero por eso explícitamente digo “parecer”, pues en el fondo, no es ni una ni la otra, son las dos. Y es en ello la importancia del Yin Yang, es por ello un círculo, es por ello una unidad, pues es tanto BLANCO como NEGRO. Por ello, hasta donde yo veo el día de hoy, el “No enjuiciar”, lejos de decir “no es ni blanco, ni negro” es aprender a mirar que puede ser tanto blanco, como negro, y tener un punto, o tener otro.

Como vemos en la historia también, apreciamos el desarrollo de la paciencia, pues depende del tiempo. Los chinos son conocidos por su enorme paciencia, “Paciencia de Chino” se dice comúnmente en mi país para decir alguien con mucha paciencia…

Y como vemos en el koan de los caballos, es gracias a esa paciencia lo que hace a ese hombre tan grande. Y la paciencia, como muchos dicen, es algo que se desarrolla. Y se basa en no desesperarse cuando algo ocurre, y aprender a esperar y mirar que es lo que pasa.

Al comienzo puede ser terrible (probablemente a todos cuando nos han dicho “tenga paciencia” ha sido un suplicio), pero la mejor forma, es darse cuenta de nuestras propias experiencias, de cómo el koan de los caballos ha ocurrido muchas veces en nuestra vida, y muchas veces que creíamos que venía algo muy malo, y que nos iba a arruinar la vida, terminó siendo una bendición.

Siguiendo en la misma línea, si vemos el dibujo, encontraremos la forma del yin yang, es una forma curva, no recta, es una forma que demuestra movimiento, ¿Y por qué? Por la importancia del movimiento, la importancia del cambio. Todo está permanentemente cambiando, y todo tiene ciclos, ciclos que empiezan y terminan. Generalmente no nos detenemos a pensar, pero tenemos el más pequeño ciclo, una respiración. Inspiramos, retenemos, expiramos… y nuevamente comienza otro ciclo. Un día es un ciclo, el paso de la luna es un ciclo, las estaciones del año son ciclos…

Y en esta última, encontramos una buena expresión de lo que son los ciclos, puesto que las estaciones sabemos como van a ser; en verano hace calor, en invierno hace frío… sin embargo, ningún verano es igual al otro, ningún invierno es igual al otro. Hay ciertas circunstancias que se repiten, pero NUNCA es igual.

Ahora bien, dentro de este movimiento, una frase que es algo así como una firma personal que tengo desde hace años ya: “Esto También Pasará”. Hay una historia de un anillo y un rey que les puede ser útil para recordarla, pero en este caso no es necesario traerla, si alguien la quiere, búsquela, le aseguro que la encontrará. El punto es que todo pasa… las cosas van pasando, y ello es importantísimo.

Cuando uno sufre por algo, recuerdo esta frase, tan simple, pero a la vez tan profunda. Y pongo un ejemplo que para muchos será muy claro. Imaginen que acaban de terminar una relación sentimental… y en ese momento sufren, creen que el mundo es una mierda y quieren tirar todo por la borda.

La posición que yo pongo, es que se posicionen en 5… o 10 años hacia delante. Y que piensen si en ese entonces van a seguir sufriendo por esa pena de amor… en todo ese tiempo, seguramente van a pasar muchas cosas, muchas relaciones van a pasar… y ya no se va a sufrir por eso. Por lo tanto, ese sufrimiento está sólo dentro de la propia cabeza, basta hacer un pequeño click y eso puede cambiarse.

Hagamos el ejercicio contrario, si tienen una relación que haya terminado hace 5 años… ¿sufren todavía por ella?, en el caso de que incluso pudiera existir dolor… ¿es de la misma intensidad que fue cuando recién terminó? Seguramente no… entonces, si sabemos que ese sufrimiento va a pasar… ¿Por qué no nos ponemos en esa posición desde ya, y dejamos de sufrir aquí y ahora?, si de todos modos… PASARÁ. Pero hay que tener esa conciencia de que pasará, y la mejor forma de encontrarla, es dándose cuenta de que hechos que en el pasado tuvieron MUCHA importancia, ahora no la tienen. Por lo tanto, los que ahora tienen mucha importancia, en algún momento dejarán de tenerla.

Ahora, quisiera compartir este Koan con ustedes:

La Historia de Miau

Un samurai, feroz guerrero, pescaba apaciblemente a la orilla de un río. Pescó un pez y se disponía a cocinarlo cuando el gato, oculto bajo una mata, dio un salto y le robó su presa. Al darse cuenta, el samurai se enfureció, sacó su sable y de un golpe partió el gato en dos. Este guerrero era un budista ferviente y el remordimiento de haber matado a un ser vivo no le dejaba luego vivir en paz.

Al entrar en casa, el susurro del viento en los árboles murmuraba miau.

Las personas con la que se cruzaba parecían decirle miau.

La mirada de los niños reflejaba maullidos.

Cuando se acercaba, sus amigos maullaban sin cesar.

Todos los lugares y las circunstancias proferían miaus lacinantes.

De noche no soñaba más que miaus.

De día, cada sonido, pensamiento o acto de su vida se transformaba en miau.

El mismo se había convertido en un maullido…

Su estado no hacía más que empeorar. La obsesión le perseguía, le torturaba sin tregua ni descanso. No pudiendo acabar con los maullidos, fue al templo a pedir consejo a un viejo maestro Zen.

- Por favor, te lo suplico, ayúdame, libérame.

El Maestro le respondió:

- Eres un guerrero, ¿cómo has podido caer tan bajo? Si no puedes vencer por ti mismo los miaus, mereces la muerte. No tienes otra solución que hacerte el harakiri. Aquí y ahora. -Y añadió-: Sin embargo, soy monje y tengo piedad de ti. Cuando comiences a abrirte el vientre, te cortaré la cabeza con mi sable para abreviar tus sufrimientos.

El samurai accedió y, a pesar de su miedo a la muerte, se preparó para la ceremonia. Cuando todo estuvo dispuesto, se sentó sobre sus rodillas, tomó su puñal con ambas manos y lo orientó hacia el vientre. Detrás de él, de pie, el Maestro blandía su sable.

- Ha llegado el momento -le dijo-, empieza.

Lentamente, el samurai apoyó la punta del cuchillo sobre su abdomen. Entonces, el maestro le preguntó:

- ¿Oyes ahora los maullidos?
- Oh, no, ¡Ahora no!

- Entonces, si han desaparecido, no es necesario que mueras.

En realidad, todos somos muy parecidos a ese samurai. Ansiosos y atormentados, miedosos y quejones, la menor cosa nos espanta. Los problemas que nos preocupan no tienen la importancia que les otorgamos. Son parecidos al miau de la historia.

Ante la muerte, ¿qué cosa hay que importe?

Esta historia la encontré de una profundidad enorme. Nuestra mente son esos miaus, todos nuestros problemas, todas nuestras quejas, son los miaus. Como vemos en la historia, el samurai está bajo la culpa más grande que probablemente pueda sufrir alguien, que es matar a otro ser vivo. E incluso así, los miaus son sólo producto de su mente.

Así mismo, nuestra mente nos juega malas pasadas, y nos hace sufrir, lo que me recuerda lo que siempre me dice mi Maestro… “Si tú te cortaras la cabeza, serías el huevón más feliz del mundo”. Y cuando nuestra vida está en riesgo, se nos va la mente a la mierda… se esconde, se pierde… sepa Dios donde se mete… pero todo se olvida, y es otra realidad la que se vive.

Ahora bien, el Esto También Pasará, nos habla de que todo son muertes, permanentemente nos enfrentamos a la muerte, nuestras pérdidas son muertes, cada día que pasa, algo muere… pero algo nace también.

Si aprendemos a mirar nuestra mente, y administrarla, y a ponerla frente a la posición de la muerte, nuestra visión de la vida, será otra.

No tengo mucho que decir sobre esto, porque es una sensación muy viva, que me cuesta transmitir a palabras… probablemente justo porque es la mente la que se va, y es ella la que administra las palabras… pero ojo cuando les toque… Porque ante la muerte es otra la conciencia que uno tiene.


Dios los Bendiga

Gian Lorenzo Blanco Balbontín
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